El propio Maduro reconoció ante la Asamblea
Nacional (parlamento), que 2013 fue el año más duro de la Revolución
Bolivariana, y lo hizo durante la presentación ante dicho órgano
legislativo de la Memoria y Cuenta de su gestión, a nueve meses de
asunción como Mandatario.
Lo cierto es que Nicolás Maduro ha
demostrado poseer la madurez y habilidad política suficientes para
sortear todo tipo de celadas y conspiraciones, concebidas por la
derecha, tanto hacia el interior como el exterior de esa nación
suramericana, con el propósito de desestabilizar y dar al traste con su
Gobierno.
En este corto período de gestión, Maduro y
su gabinete han tenido que enfrentar una guerra económica despiadada,
que entronizó en el país la especulación y el acaparamiento, lo cual
motivó que el Mandatario se viera obligado a solicitar a la Asamblea
Nacional la concesión de poderes especiales, mediante la llamada Ley Habilitante,
que también le permite tomar medidas legales contra la violencia y la
corrupción, males endémicos en Venezuela, que datan de la Cuarta
República.
Estos dos flagelos han constituido obstáculos bien fuertes, para que Maduro pueda llevar a cabo, con éxito, el llamado Gobierno de Calle,
que continuará en marcha este 2014, para conjurar el burocratismo en la
gestión de las entidades públicas y sus nocivos efectos, apelando a la
participación ciudadana, a través del contacto directo de las máximas
autoridades del país con los ciudadanos.
A pesar de todos esos avatares, la economía
venezolana creció 1,6 por ciento en 2013, cifra inferior a la prevista,
pero que el Gobierno defiende como un logro ante el estrago y la
especulación resultantes de las acciones opositoras con el apoyo de
Estados Unidos. Para Maduro ese es un crecimiento real, distributivo en
la sociedad y que expresa el modelo económico inclusivo venezolano.
El ministro de Finanzas, Nelson Morantes,
pronosticó que en el 2014 habrá un mejor desempeño económico y una
expectativa de crecimiento del cuatro por ciento; aunque entidades
especializadas internacionales estiman que Venezuela estará entre los
países de América Latina y el Caribe que quedarán rezagados en su
crecimiento económico, y se prevé una contracción de 1,6 por ciento.
No obstante, esas adversidades económicas,
Venezuela prosiguió adelante con sus políticas sociales de amplia
cobertura, y un ejemplo de ello está en el Proyecto Canaima Educativo,
a través del cual se prevé entregar en los próximos años dos millones
de computadoras mini-portátiles a estudiantes de primaria y
bachillerato, así como tableros para la educación universitaria. La
cantidad se sumará a los dos millones 850 mil computadoras otorgadas con
anterioridad y de manera gratuita a niños que cursan la educación
primaria por el Estado venezolano.
Para respaldar el gasto público en el
referido sector y en otros no menos importantes, el Gobierno de Nicolás
Maduro profundizará las políticas de Inversiones con énfasis en 11
sectores: petróleo; petroquímica; construcción; industria; agropecuario;
agroindustria; manufactura; turismo; textil; minería y comunicaciones
de alta tecnología, lo cual evidencia la voluntad política de ir hacia
la transformación de un modelo económico, sustentado en la renta
petrolera- el país cuenta hoy con las mayores reservas probadas del
crudo en el mundo-, hacia uno más productivo, eficiente y competitivo
No hay comentarios:
Publicar un comentario